Sus libros

Introducción epistemológica al psicoanálisis
Una mirada a la construcción de su conocimiento
Editorial Gradiva

Más allá de las propuestas novedosas, en sus prácticas y teorías, el mundo “psi” se transformó en un conjunto de doctrinas repletas de dogmas, prejuicios e inexactitudes. Estas propuestas se refieren al hombre como si fuera de una sola dimensión, con métodos llenos de cifras y enunciados elocuentes. En su quehacer, estas disciplinas desconocen el psicoanálisis que centra su práctica y su teoría en lo inconsciente. Una introducción epistemológica al psicoanálisis. Una mirada a la construcción de su conocimiento de José Eduardo Tappan Merino es una respuesta crítica al modo en que conocemos y practicamos el psicoanálisis, como una forma de abordar la condición humana. Sacudir un saber sin ocultar el malestar ni eludir las oscuras tramas que yacen a la ficción consciente; que de ningún modo es la protagonista en la subjetividad sino sólo una de sus partes.

El lector atento recorre los cuatro capítulos para reconocer al final cada uno de los planos en los que se van construyendo; si imaginamos un tejido, los subcapítulos bordan los hilos que poco a poco nos introducen en el fascinante mundo del humano como un ser multidimensional: contradictorio, apasionado, que ama y odia. Quien se atreve a entrar, a pesar de sus prejuicios, sale tocado de ese espíritu explorador que permite sostener las preguntas y, sobre todo, la singularidad. En apariencia se trata de una paradoja, buscar aquello que nos hace únicos en un mundo universal. Por una parte, Freud supo que se requiere algo más que el intelecto para dar cuenta de la condición humana y su malestar y, por la otra, Lacan incursionó en la topología, en las matemáticas, en la filosofía; de ello escribe el autor y nos muestra lo que en ocasiones la cultura sabe: la verdad de un poema de un silencio o de una sonrisa.

Como parte del primer capítulo se destrona la ciencia como tradición racionalista y laica que puso amarras a lo que creó cuando ajustó la objetividad en una zona de sombras, en un sector ciego que dejaba fuera, entre otras, las irregularidades y el “azar”. Una interrogante esencial es: para qué nos sirve la teoría sino para abordar los problemas esenciales de nuestra existencia: el sufrimiento, el dolor, el amor, la libertad. Entre las palabras del libro: somos capaces de conocer aquello que podemos preguntar.

En el segundo capítulo, el autor se detiene en la pertinencia de distinguir entre la psicología, las psicoterapias y la psiquiatría. De entre varios distingos, José Tappan coloca a la psiquiatría cerca del derecho romano, en donde las infracciones o delitos se juzgan por su distancia a la norma y por su clasificación y establecimiento previo y; en cambio, sitúa el psicoanálisis más cerca del derecho anglosajón que elude un uso a priori de códigos o leyes, si es que pudiera hablarse de un criterio diagnóstico. El autor emplea estas metáforas con la intención de acercar al lector a complejos corpus teóricos y prácticos. El impacto del psicoanálisis ha sido enorme desde que Freud descubrió al sujeto de lo inconsciente; esto es, no siendo el constructor de su destino sino atrapado a las sombras que lo determinan y lo condenan subterráneamente. José Tappan apela a Freud, Marx y Nietzsche como aquellos que mostraron que la ilusión de la supremacía de la conciencia ha sido una mentira o trampa para la esclavitud del hombre alienado. El campo en el que opera el psicoanálisis es el lenguaje y lo inconsciente; por ello, el sujeto de lo inconsciente es efecto de una estructura, de un pathos, de una falta que es condición del lenguaje.

José Tappan en el tercer capítulo despliega cómo el psicoanálisis se compone de diferentes teorías, proposiciones explicativas que desbordan los campos disciplinarios para dar cuenta del sujeto. El autor entre la ciencia, la filosofía, la Antropología, la poética, el lenguaje y la mitología nos invita, entre otras, a leer a los clásicos, a atrevernos a leer poesía como una manera de dar cuenta, para decirlo de alguna manera, de la existencia humana y del ser, a encontrarnos en la teoría como “otros” tal como ambiciona la Antropología. El lenguaje nos precede con una cultura, una genealogía y unos padres que hablan; éste opera gracias a la falta que se muestra en los equívocos. En estos subcapítulos, que constituyen un cierto clímax, por así decir, del libro en su conjunto; nos muestra cómo en un poema, cuando nos interpela, cabe toda la sabiduría de la ciencia, de los siglos y de cada momento que para cada uno de nosotros habrá sido.

El libro termina abriendo el tema sobre la inquietud que algunos hemos tenido alguna vez ¿estoy enfermo?, ¿es incurable?, también esta interrogante se presenta como la imputación de otros, ¡mi hijo está enfermo!, ¡está loca!; el autor retoma los consensos a los cuales se ha sometido la medicina y las instituciones a lo largo de la historia, como en el siglo XI cuando alejarse de la norma era dejarse seducir por el demonio. En el psicoanálisis no se construye esa oposición entre enfermedad y salud, dado que más bien apunta al pathos de la condición humana. En cambio, si escucha a quienes encuentran discordancias consigo mismos (fallas en sus síntomas) a caminar en dirección a reconocer el deseo que les habita. Esto tiene que ver con el subcapítulo de la ética y la verdad. El libro, como ese conjunto de páginas, abre la interrogante de si existe una epistemología psicoanalítica, que más bien para el autor se trata de sacudir las preguntas a mar abierto; ahí, mientras se corren más riesgos, la vida y las disciplinas que le conciernen se toman más en serio.

Una oscura claridad. Ensayos sobre psicoanálisis
Editorial Gradiva

Antes de Freud, el Hombre era entendido como la suprema y más importante de las criaturas, un animal racional, capaz de conocerse a sí mismo. La ruptura con la tradición del pensamiento occidental operada, entre otros, por Freud, Marx y Nietzsche mostró las mentiras en las que habían vivido los humanos; cuyo propósito era legitimar la podredumbre moral y cultural de la sociedad de su tiempo. Freud se valió de todas las argucias de las que pudo disponer, para no caer en un remiendo de las perspectivas psicológicas imperantes.
El psicoanálisis o la “ciencia del inconsciente”, como luego lo llamaría Lacan, amenazó con destruir las fronteras disciplinarias que dan cuenta de lo humano, lo cual condujo a que cada una se preguntara sobre su objeto de estudio: “el Hombre”. Una oscura claridad narra un recorrido, un viaje por la aventura del conocimiento proveniente del psicoanálisis que, entre otras cosas, cuestiona las certezas sociales que son autocomplacientes del Hombre sobre sí mismo, muestra el lugar esencial del inconsciente en las determinaciones psíquicas, para mostrar que la conciencia se encuentra sometida por fuerzas de las que nada sabe, esta aventura sólo es posible si se tiene en cuenta la complejidad de la naturaleza humana, así lo escribe José Eduardo Tappan Merino, quien entra en el terreno de la complejidad sin aspavientos, sin falsas posturas.

El autor expone una serie de trabajos en torno al psicoanálisis y sus vínculos, y realiza diálogos temáticos con otras disciplinas. En cada uno se percibe la labor de reflexión, el circular por los claroscuros de la condición humana, mediante el pensamiento sin divorciarse de la vida; la senda que abrió el psicoanálisis ha sido la que encuentra lo universal en lo particular, todo el secreto del cosmos en un sentimiento, todo el peso del saber en un estremecimiento, toda la claridad en un instante. Alejado del paraíso, lo humano como lo desnaturalizado que habita la oscuridad, para que a través de ella brille una sonrisa, una conmoción, una mirada, un instante que produzca lo indecible, lo inaprensible. Lo humano es lo que nos da la posibilidad de estremecernos, de conmovernos. El autor aborda a estos humanos, a estas experiencias que viven, que como efecto de su malestar producen su cultura y sus contradicciones. Porque tanto hombres como mujeres si pierden su capacidad para fantasear, para amar, se quedan atrapados en una sola dimensión, permanecen sin preguntas y sin apostar su capital cultural, e indiferentes a la vida, ignoran su finitud para huir de la muerte.

Epistemología y Psicoanálisis
Facultad de Psicología. Universidad Autónoma San Luis Potosí. San Luis Potosí, S.L.P., México, 2004.
(Tiraje agotado.)

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